viernes, 6 de diciembre de 2013

UN BUEN DíA DE 1993 NACIÓ GUMARO ALPUCHE MENDIOLA

Homero Gayosso en ese entonces director de Editorial Planeta, me invitó a escribir un nuevo libro. Anteriormente yo había escrito El Flaco de Oro, biografía del eterno Agustín Lara y no obstante que había sido mi debut como aprendíz de escritor y gracias a la gran popularidad de tan importante y querido  personaje y al empeño y cariño que le dediqué a lo largo de muchos años de investigación, resultó ser un éxito en cuanto a la aceptación del público lector. Aquí entre nos, la verdad es que hice carabana con sombrero ajeno, porque  don Agustín siempre se distinguió como un verdadero triunfador, como un excelente taquillero.
Ahora Planeta deseaba que trabajara en la biografía de otro compositor y eso me hizo pensar en personajes de la talla de María Greever, Gonzálo Curiel, Gabriel Ruíz, Consuelito Velázquez, José Alfredo Jiménez, Mario Ruíz Armengol y muchos más, pero ninguno me convencía dado que había empezado por el más intenso en cuanto a lo nutrido de su obra, la calidad y popularidad de cientos de magníficas canciones en todos los ritmos habídos y por haber, que había sido capáz de haberle  cantado a España sin haber pisado alguna vez su suelo y para rematar la retahila de mujeres que desfilaron como sus compañeras, desde hermosas y deslumbrantes bailarinas, hasta alguna petulante diva que se sentía parida por las hadas y que se llegó a creer ser la mujer mas bella del mundo, María Félix.
En realidad, para mi muy particular apreciación, la Félix fué una diabólica mujer de bello rostro, muy mal cuerpo y mente podrida y toda ella nutrida de petulancia, soberbia y envidia. Ella llegó a decir que si en el mapa aparecía un pueblo llamado El Álamo en el estado de Sonora era porque ahí había nacido. La verdad es que lo peor es que nació en una ranchería cercana a El Álamo llamada El Quiriego.
Entonces fué que le propuse al señor Gayosso que en lugar de esa biografía me permitiera escribir algo en plan de novela. A mi me gustaban mucho las novelas de Luís Spota y él señor Director, estuvo de acuerdo.
Comencé a navegar y en eso sin pensarlo empecé a recurrir a ciertos acontecimientos que había yo experimentado a lo largo de mi  vida para partir de ahí, de alguno de ellos. Así fué que tomé la determinación, organicé todas mis casi increíbles peripecias y pensé en la conveniencia de inventar un personaje a quién le pudiera cargar la responsabilidad de mis barbaridades.
Así es  que, lo logré imaginar, lo bauticé con el nombre de Gumaro Alpuche Mendiola, para lograr que sus iniciales coincidieran con las mías y para ubicarlo en lo que es la picara picaresca, simplemente lo hice nacer en Alvarado, Veracruz en donde cuenta la tradición que todo mundo es muy mal hablado, al grado de que por lo regular se saludan mentándose la madre pero eso si, de buena fé, todo ello, en mi muy particular caso, con el propósito de hacer la lectura  amena y divertida, cuidando de no exagerar la dosis de sal y pimienta.  
Cuando terminé mi tarea de escribir unas cuantas cuartillas y de entregar mi borrador a Editorial Planeta junto con una veintena de viñetas hechas por mi mismo ayudando al lector con esos dibujos caricaturizados a imaginar lo referido en la lectura, no me quedó mas que esperar a que el libro que resultaría ser una novela sencilla, saliera con el nombre de Onde andas Gumaro? y se hiciera realidad clasificándose como una novela costumbrista.

La única condición fué que no debía rebasar un número determinado de páginas abatiendo los gastos de edición debido a que el país desde hacía ya tiempo, sufría todavía el golpe del terrible lunes negro, el inolvidable 19 de diciembre de 1994 causado por la inexperiencia del inútil politico mandamás en turno, quién respondía al nombre de Jaime Serra Puche.  


Acto seguido, había que organizar la presentación. De inmediato los amigos se hicieron presentes, Eduardo Manzano, conocido ampliamente como “El Polivoz” dueño de un impresionante talento y de un envidiable carácter, aceptó prologar el libro y se mostró muy gustoso de participar en la presentación; por otro lado, mi gran amigo Armando Jiménez Farías, quien desgraciadamente ya no se cuenta entre nosotros, autor del libro mas vendido en la historia editorial:  “Picardía Mexicana” también estuvo encantado de participar. El me hizo prometerle darle el gusto de prologar el supuesto Gumaro II que posteriormente saldría con el nombre de: Otra vez Gumaro?


Al mismo tiempo, el joven empresario restaurantero que me distingue con su amistad Andrés Calderón Loredo, me ofreció sin cargo alguno la concesión del uso del salón grande del restaurante “El Caballo Bayo” en el que se instalarían unas trescientas sillas y al final del acto se convidarían muy generosamente una buena variedad de bocadillos y un sinnúmero de los mas variados tragos.    



En la editorial pensaron que le estaba poniendo mucha crema a mis escuálidos tacos, pues tenían mas que comprobado que esas presentaciones se hacían con discreción entre unas treinta, máximo cincuenta personas y que solo se acostumbraba ofrecer una copa de vino blanco de mediana calidad y sin enfriar y eso era todo.     
El resultado fué mejor de lo que esperábamos, el amable público que espontáneamente asistió, ocupó el total de la sillería y no dejó de reir pues como era de esperarse la sola presencia de éstos dos monstruos del buen humor así lo requería.
En la mesa de los anfitriones, estuvo presente el Director General de Editorial Planeta Homero Gayosso, la Directora del Departamento de Promociones de esa empresa Mirta Trujillo, nuestros dos invitados de gran lujo y yo como autor y responsable de tantas barbaridades incluidas en tan peculiar lectura. 
Siempre reconoceré con enorme gratitud a Andrés Calderón Loredo  su generosa invitación y cálida acogida a tan exitosa recepción.
Posteriormente a éstos acontecimientos, vinieron las invitaciones para promover el libro a través de diversas entrevistas de radio y television. La primera fué en el programa televisivo “Un Nuevo Día” en donde Cesar Costa y la guapísima Rebeca de Alba, Gumaro en mano reían sin parar al contemplar las viñetas y leer algunos de sus  párrafos.



Por esos mismos días, una noche asistí al foro 2 de Televisa San Angel al  popular programa nocturno “La Tocada” a cargo de la bellísima y simpática Verónica Castro quien tenía como invitada a nuestra querida amiga la popular y apreciada cancionera Amparo Montes. A unos minutos de iniciar la transmisión, llegué a distinguir a Vero a quién daban sus últimos toques de peinado y maquillaje.
Aprovechando que yo me encontraba inmediato a un pasillo de la tribuna en donde sitúan al publico asistente, abordé a una edecán que se dirigía al nivel inferior en donde se encontraba la preciosa chaparrita y le pedí que le entregara ese libro porque yo se lo había prometido.
Llegué a ver perfectamente como se lo entregó y luego intuí que ella expresaba que no sabía nada sobre el caso, la edecán de frente al público me trataba de localizar. Mientras tanto la Vero hojeaba el libro y no podia disimular que su fugáz lectura le estaba causando risa.
Llegó el momento en que el Floor Manager a través del sonido abierto pronunció advirtiéndo: “tres minutos para entrar al aire, tomen sus posiciones y todo mundo a guardar silencio”.
El programa inició, después de las conocidas imágenes de entrada, por fin aparece la brillante figura de la querida conductora.  La Vero toma la palabra y anuncia con mucho placer que tiene una invitada fuera de serie, la gran artista, la querida cancionera, la Señora Bolero, doña  Amparo Montes.
En seguida, después de una muy interesante entrevista a la artísta invitada y escuchado esa inconfundible voz interpretando sus románticas canciones, Vero, dirigiéndose al publico ahí presente y de frente a las cámaras de television, hace un comentario al que le dá cierto ambiente de que estuviera confiando un secreto, diciendo al aire: “Muy queridos amigos, les cuento que una persona del público presente, me ha hecho llegar un ejemplar de éste libro que apenas he podido hojear y leer unos cuantos parrafitos ahí entre líneas y nada más les digo que me ha hecho reír mucho, muchísimo.
El libro se llama: Onde andas Gumaro y como muestra de lo que les estoy diciendo ahí les va una probadita:        
  Y como cometiendo una infantil travesura, se aventó sin complejo alguno y pronunciando con toda propiedad sus correspondientes frases muy alvaradeñas.





El público presente y ausente escuchó lo que escuchó y supongo que lejos de criticar a la simpática Vero, habrán reido. Yo en lo particular disfruté plenamente de ese acontecimiento y afortunadamente conservo el obligado videocasete encomendando a que me lo  grabaran en casa.
 En radio entre otras, también guardo gratos recuerdos de la inteligente y agradable entrevista que me hizo el periodista Eduardo Ruíz Healy en su acreditado programa.
La experiencia mas grata que tuve en torno a la publicación del tan comentado libro, fué cuando recibí una comunicación de un grupo de personas residentes de la ciudad de Orizaba Veracruz, representadas por el ingeniero Bernardo Servín Massieu felicitándome y agradeciéndome por los buenos ratos que pasaron leyendo y comentando en grupo, un capítulo en cada ocasión en que se reunian una vez a la semana. Uno de los mas animosos del grupo era el respetable Párroco. A su solicitud, Planeta les envió docena y media de libros.
También tuve conocimiento de que un grupo de damas de Coyoacán que presidia la respetable señora Gloria Estavillo L., y que se reunian dos veces a la semana a leer distintas y selectas obras, además de la Biblia, optaron por dedicarle la mitad de su tiempo de lectura a Onde andas Gumaro?
Cuando se presentó la oportunidad de entregar el borrador de la segunda parte de la historia bajo el nombre de Otra vez Gumaro?, me encontré con que en Editorial Planeta había un nuevo director, se trataba de un economista llamado René Solís Brun, a quien seguramente no le gustan las bromas ni lo que se puede llamar la auténtica picardía mexicana y de plano no le simpatizó la idea de hacer una segunda parte de la historia, así es que lo he guardado en un cajón esperando que si en algún momento hubiera un nuevo cambio de manda más, la intención de una segunda parte pudiera ser aceptada.

Gabriel Abaroa Martínez.
Gumaro Alpuche Mendiola






2 comentarios:

  1. Leí por primera vez este libro a mis 8 o 10 años. hace muchos ya, y desde entonces ha sido mi libro favorito, cada año lo re leía al menos dos veces, era una historia que ya conocía bien pero que cada vez que la leía la comprendía más, con mayor edad y mayor experiencia entendía mejor la obra. Desafortunadamente por las inclemencias del tiempo aquel libro se mojó y más de la mitad se echó a perder. Quisiera adquirir una copia la he buscado mucho sin éxito estos últimos años, habrá aún alguna disponible?

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  2. donde puedo comprar el libro?

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