viernes, 20 de diciembre de 2013

DOBLE FUNERAL, MISMO CEMENTERIO


     Aunque el acontecimiento de perder a un ser querido no es  motivo de risa ni de oportunidad para hacer bromas, voy a comentar lo que en una ocasión me sucedió con respecto a éste doloroso trance.

     Resulta que falleció la madrecita de un amigo pero por cosas que suceden ó no suceden, yo me enteré hasta un buen número de horas después de que habían dado parte del fallecimiento.

    Cuando indagué en que funeraria estaba siendo velada la señora, me dijeron que estaba por terminar la velación y a una hora de salir con rumbo al Panteón. Se trataba del Panteón Francés de la Piedad.

    Entonces, procedí a avisarle a mi esposa, nos vestimos adecuadamente y nos dirigimos al señalado cementerio.


    Cuando arribamos, nos enteramos  que el cortejo había llegado unos minutos antes que nosotros. Ingresamos a la Capilla del Panteón por cierto, una verdadera joya de la arquitectura Gótica y participamos de los responsos y oraciones acostumbradas. 


La hermosa Capilla Gótica


     Al término de esa ceremonia, al salir de la capilla tuvimos la oportunidad de abrazar a nuestro amigo y acompañarlo hasta el lugar en donde se iba a sepultar a su madre muerta.

     Ese proceso se llevó un determinado tiempo y cuando hubo concluído, en una forma ordenada, nos formamos para abrazar nuevamente a los deudos procurando ser de los últimos para poderlo hacer con calma y muy entrañablemente.

     Entonces, mi esposa y yo nos dirigimos caminando hacia la salida hasta nuestro auto estacionado afuera del panteón.

     Cuando llegamos a la entrada y estando nosotros todavía en el interior, nos llamó la atención el tañir de la campana que se encuentra instalada en el pórtico con la que normalmente anuncian la llegada de otro sepelio.

     Eso nos obligó a detenernos para dar paso a la carroza que llegaba la cual ingresó al area del patio de acceso seguida por un par de autos en los que venían los familiares mas cercanos. De uno de ellos, descendió Marthita, una querida amiga de mi esposa que hacía mucho no veía y que al vernos, se nos dejó venir muy compungida y llorosa a abrazarnos y entre sollozos, nos agradecía que hubiéramos asistido para acompañarla.

     Después de desahogarse con intenso llanto, se dio cuenta de que ya habían sacado de la carroza el féretro y solo esperaban que ella se acercara para emprender la marcha hasta la capilla.

     Así es que no hubo más remedio que sumarnos y ahí fuimos otra vez a vivir  la mismísima película.

     Después de ese desconcertante encuentro y ya instalados por segunda vez  en una de las bancas del hermoso templo, me animé a preguntarle a una viejecita  que había quedado a mi lado: Perdone mamacita, usted sabe de que murió la señora???…. a lo que me contestó un tanto molesta:… no señor, pues que usted no sabe que el que murió fue Pepe su esposo della ???

     Correspondiéndole con un:… usted perdone, no sabía pero ahora ya lo sé y pués…. que descanse en paz Pepe.                     

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